Se expandió la enfermedad del egocentrismo y encontraron una vacuna llamada empatía, pero era demasiado escasa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
“Querrás saber por qué no estoy en casa y por qué no he llamado para avisar de que me iba. Esta noche se me ha aparecido la Virgen y me ha d...
-
Rambla Triste Sabiamente, a traición, esa ciudad se ocupa de vengarse. MANUEL DELGADO Era posible que la nariz tapada por el...
-
Hace muchos años tuve un amigo que se llamaba Jim y desde entonces nunca he vuelto a ver a un norteamericano más triste. Desesperados he v...
-
“FRONTERA SOLIPSISTA” Caemos al abismo de la sombra sin embargo sin movernos nos movemos ingenua primera persona del plural c...
No hay comentarios:
Publicar un comentario